Qué resta a Navarra Suma

Texto publicado en Diario de Navarra (3-VIII-2019)
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Fte.: Noticias de Navarra

Buen nombre de marca, excelente imagen, mayoría social considerable y líderes de la oposición nacional de copilotos; UPN lo tenía todo para arrasar con Navarra Suma (Na+), lo que le hizo llegar al podio de las últimas carreras electorales. Así lo escribía en abril en este mismo diario.

Sin embargo, algo le ha restado: su particular forma de sumar. Desde un primer momento era entendible que el enemigo dialéctico fuese el nacionalismo, pero negarse a hablar con cualquier fuerza política fuera del PSN ha sido el clavo que ha pinchado sus ruedas.

La ahora presidenta, María Chivite, no ha hecho más por Navarra que hablar con todos. Hablar, sin rebasar la línea del pacto con EH Bildu; mal que se quiera interpretar, los socialistas evitaron que la izquierda abertzale revalidara su poder en ciudades tan importantes como Pamplona o Estella. Y lo hizo negándole a la derecha su favor – el voto de izquierdas que ganó venía de Podemos –, pero sin dárselo a Bildu. Que hoy Enrique Maya sea alcalde de la capital se lo debe en gran medida al PSN. No obstante, Chivite entendió que su militancia le pedía un gobierno de izquierdas, y así ha sido: el actual ejecutivo es sobre todo social, con una sola coalición nacionalista, en un redil moderado por Uxue Barkos. Todos han concurrido en acatar el régimen navarro, y por tanto la Constitución. Pero Na+, quien siguiendo la estela de sus grandes socios nacionales ha dinamitado todo cauce de entendimiento con quienes le son incómodos, ha cometido un pecado: ver al diferente como enemigo. Y hacerle la guerra.

Es comprensible que aún existan reticencias a hablar con la izquierda abertzale – por cierto, hegemónica en el norte de la Comunidad –. ¿Pero qué impide hacerlo con Geroa? ¿O con Izquierda-Ezkerra? ¿O con Podemos? ¿No es cierto que Bildu ha votado contra Chivite en primera ronda, y en parte en la segunda? ¿No lo es que el Parlamento navarro es multicolor?

“Soy la presidenta nacionalista de una Navarra que no lo es”, declaraba la dirigente de un gobierno sustentado sobre una base de izquierda morada, dueña del Parlamento, y apoyos puntuales de abertzales y socialdemócratas. Del mismo modo, la comunidad vecina se sustenta gracias a la colaboración del PNV con el PSE/PSOE, dando lugar a un gobierno más vasquista que nacionalista. Ése es el éxito de las sociedades plurales, y en concreto de aquélla, donde hasta se han aprobado presupuestos entre socialistas, populares y nacionalistas.

Na+ debe entender este principio, y abrir el sumatorio. Más si cabe en una comunidad que lo mínimo que necesita son apartheids. O Napartheids.

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