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Monarquía y Economía

Texto publicado en Diario de Navarra (13-X-2020)

Fte.: Telva

El Día de la Hispanidad del 2020 deja lugar a pocas dudas sobre el prestigio de la Corona. Algunas encuestas afirman que alrededor la mitad de la población no apoya a su rey. 

La corrupción del Emérito, amén de las dificultades del actual regente por granjearse simpatías fuera del centro-derecha constitucionalista (obsérvese la campaña Voces en Defensa de la Monarquía del ABC, vísperas del 12-O), hacen que la primera institución del Estado penda del último hilo que la sostiene: la estabilidad. 

Es en el mismo ABC donde Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, ha escrito que el rey “aporta la estabilidad sobre la que es preciso construir la recuperación económica”. Al margen del romanticismo que encarna la Corona, Don Juan Carlos I fue apartado de la Jefatura de Estado por perder la confianza que antaño generaba en el mercado exterior. No tanto porque el pueblo pida monarquía o república; simplemente, ya no era rentable.

En tanto que el Rey es máxima autoridad inamovible, su misión principal consiste en aportar seguridad a una economía llena de incertidumbres. La prolongación de mandatos presidenciales en potencias como Rusia (en otras palabras: convertir en zar a Vládimir Putin), o el incremento de fondos a la Corona en el Reino Unido, evidencian esta necesidad. 

Felipe VI solo abdicará entonces bajo las mismas condiciones que su padre. Los reyes ya no se pliegan, como en el medievo, a la autoridad del Vaticano, pues el orden mundial no irradia ya de Roma. No es así descabellado vaticinar que, de venir a España una república, ésta deberá ser bipartidista, estable, con mandatos de larga duración, y una intervención popular en base a lo que sea financieramente sostenible. Muy lejos así de lo que pedía el difunto Julio Anguita.

No apartemos a los niños

Texto publicado en Diario de Navarra (3-III-2020)
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La pedagoga Heike Freire ha lanzado una campaña donde aboga por dejar algo de tiempo en la calle a los niños en cuarentena. La entendida explica que la vitamina D, así como otras propiedades que se reciben principalmente en el exterior, son necesarias para el correcto desarrollo físico y mental de la infancia, la “gran olvidada” en este periodo de confinamiento. Y es que los niños están a la cola en el reparto del derecho a calle, muy por detrás de los perros, so pretexto de que contagian. Esto no está debidamente demostrado, y tampoco habría mayor problema en sacar a estos últimos bajo el régimen de aquéllos: unos minutos, tres veces al día acompañados de solo un adulto que no se aleje más de 100 metros. En ciudades como Pamplona, donde desde finales del 2019 se contabilizan más canes que críos, no habría ni espacio para la picaresca; solo para la de unos niños que desde hace más de dos semanas a penas ven la luz del sol.
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¡Que los niños salgan!
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Paletos

Texto publicado en Diario de Navarra (20-II-2020)
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Las últimas palabras de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso, son ya una constante en el discurso de la derecha española: las señas de identidad locales y regionales son tolerables si no dan el salto a la política. A partir de ahí, son “paletismo”, eso de lo que, según ella, sufren sobre todo leoneses y navarros. Lo dice una alta representante de un partido que estuvo coaligado a la UPN durante años; todo lo que tiene el PP en Navarra, lo tiene gracias al regionalismo. Es más: la razón de ser del navarrismo es netamente política, ya que no solo se sustenta sobre la identidad cultural -lengua, costumbres, etc.-, sino en el sistema administrativo que les es propio y muy anterior a la Constitución.

Curiosamente, vemos ahora cómo es la misma UPN la que niega a Navarra su derecho a asumir competencias plenas para la policía foral -reivindicación genuinamente suya-, manifestándose incluso con aquéllos que desean que Navarra no mantenga ni siquiera su convenio económico. Asimismo, los 'populares' afean a sus concejales leoneses que están votando a favor de la creación de una nueva autonomía, y que lo han hecho, por conciencia, en contra de lo impuesto por su partido. Éstos últimos y los primeros son “paletos”, y en anteriores ocasiones, catalanes, vascos y valencianos “lo peor de España“, según la misma Díaz-Ayuso.

Me gustaría preguntarle a la Sra. Ayuso si la creación de la Comunidad de Madrid, que ella gobierna y nadie pidió, no fue un acto de paletismo; si la bárbara rebaja fiscal que ha planteado allí a las grandes rentas en desmedro de otras tampoco lo es; o si la búsqueda de las diferencias en España solo se justifica por el dinero. Si además de todo ello, los nuevos adalides de la derecha persisten en insultar incluso a los de su propia casa, despídanse los de Casado de no ser absorbidos por una extrema derecha cada vez más pujante. Van camino de ello.

Tráfico y lucha partidista

Texto publicado en el Diario de Navarra (13-I-2020)
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Uno de los pactos para el apoyo del PNV a Pedro Sánchez ha sido la asunción de las competencias de tráfico por la Policía Foral de Navarra, lo que no ha gustado ni a las asociaciones de la Guardia Civil, ni a la oposición regionalista de la Comunidad. Se acusa a los 'jeltzales' de entrometerse en un territorio donde “no gozan de representación”, así como de desplazar de la misma a la Benemérita.

Ambas afirmaciones por parte de dicha oposición son altamente peligrosas. Primero, porque las competencias de tráfico son una materia sensible de transferencia según la Ley de Amejoramiento del Fuero. No se ha pactado, por tanto, nada fuera de la ley. Al mismo tiempo hay que recordar que el tráfico ha sido asumido por el País Vasco y Cataluña sin que ello suponga la desaparición de la Guardia Civil de ninguna de ambas regiones, amén de que los ajustes presupuestarios obligan a dicho cuerpo a primar su presencia en territorios sin policía propia sobre las que ya la tienen. Por lo tanto, la reacción va más dirigida al cuidado de un público votante antes que al desarrollo de una ley de la que curiosamente UPN – y antes la UCD – ha sido referente.

Al mismo tiempo, privar a un partido de hablar de una provincia o región donde no tiene diputados o senadores el profundamente antidemocrático. Primero, por su falta de veracidad en este caso, pues el pacto de transferencia ha sido realizado por el PSOE y el PNV, ambos gobernantes de Navarra – este último a través de Geroa Bai, quien ostenta nada menos que la presidencia del Parlamento –. Asimismo, Geroa tiene un senador por Navarra, y los socialistas sendos representantes al Congreso y al Senado por la misma. Resulta escandaloso entonces que se hable de partidos sin representanción. Tener además lo dicho en consideración eximiría por ejemplo al PP de poder operar/opinar sobre el País Vasco, allí donde perdió todos los diputados y senadores el 28-A, y donde recuperó una sola diputada por Vizcaya el 10-N.

Visto este escenario, y habida cuenta además de que Navarra ha de tener todos los derechos para su pleno desarrollo autónomo, proyectándose hacia España y Europa con toda su potencia, solo entiendo la crítica a las transferencias desde la lucha partidista, antes de que desde la defensa de los intereses de locales. Y ello resulta tan impropio del regionalismo como la última cita del célebre Miguel Ángel Revilla: “es preferible que Cantabria se quede sin tren a que se rompa España”. ¿Es que se romperá España por dar más trabajo a los forales?

Religión y convivencia

Art.º publicado en Diario de Navarra (30-X-2019)
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Fte.: Twitter.

La portavoz de Izquierda-Ezkerra en el Parlamento de Navarra, Marisa de Simón, proponía hace poco la reducción de horas en el aula de la materia de Religión (católica). El objetivo es poderla sustituir paulatinamente por una asignatura alternativa que promueva “la convivencia.”

Deseo recordar aquí que la izquierda progresista peca de perversión con este tema, en un momento donde el término “adoctrinar” sobrevuela el campo educativo sin atrapar nunca datos reales. Tal es así que la pasada legislatura cinco colegios de la Ribera, un olitense y otro pamplonés asumieron la Religión Islámica como materia, solicitada por las familias musulmanas de la zona. La medida fue facilitada por el Departamento dirigido entonces por Geroa Bai, quien ahora se dice dispuesta a ir a Madrid a cambiar leyes para que la laicidad sea un hecho. Curioso.

La pregunta que yo le lanzo a De Simón, y también a todas las fuerzas de progreso, es si cuando dicen “sacar la religión de las aulas” se refieren a todas o solo una, en cuyo caso estamos mintiendo a la ciudadanía. Si queremos deshacernos de la religión en la escuela, no comprendo por qué la consejería que dirigió María Solana facilitó la asunción del Islam en la enseñanza pública de Castejón, Cintruénigo, Larraga, Milagro, Pamplona y San Adrián.

Tampoco se entiende que un credo deba relegarse solo a las cuatro paredes de una casa, en cuyo caso rompemos el principio legal de no discriminación por razón de creencias. Esta actitud sería además un obús contra la línea de flotación de la izquierda, porque estaría incluyendo en la educación a unas creencias religiosas y negándoselo a otras, reventando el principio de igualdad.

Creo que tanto los socialistas como las fuerzas vasquistas o nacionalistas de centro-izquierda deben aprender a poner freno a este tipo de planteamientos, donde se enfrenta innecesariamente a las personas, se cortan las vías de expresión colectivas y se transforma la educación en un campo minado de incoherencias. Nada deseduca más que todo esto.

Trozo de España

Texto publicado en Diario de Navarra (19-X-19)
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Fte.: Diario de Navarra.

La última visita de Javier Ortega-Smith (Vox) a Pamplona, una vez comenzada su revuelta contra la causa de las Trece Rosas, no ha resultado más polémica que otras veces: tras su arribada al Iruña Park, soltó soflamas contra María Chivite, los nacionalistas (a quienes directamente llama “etarras”) y todo el mundo de la izquierda, “los comunistas”. Lo que se esperaba de él.

Hubo sin embargo algo que me chocó, referido a su lenguaje, que parece ser de manual para toda su formación excepto la muy comedida Rocío Monasterio: dijo que los socialistas habían “regalado este trozo de España” a ETA. Argumento oído hasta la saciedad por boca de la derecha navarra, pero nunca refiriéndose a la Comunidad como “trozo de España”. Esta expresión, además de sonoramente cacofónica (¿por qué no “cacho”?) no se la hemos oído ni a los sectores más ortodoxos del nacionalismo vasco (“trozo de Euskal Herria”), quienes siempre se han referido a Navarra curiosamente en términos parecidos al regionalismo: “parte de Euskal Herria/España”, “Reino de Navarra”, etc. Solo la expresión “Comunidad Foral”, más jurídica que popular, es utilizada por el navarrismo. Jamás “trozo”.

A todo ello debe acompañarse que el hotel estaba lógicamente lleno de rojigualdas, en las que el único signo propio de Navarra era su aparición en el escudo nacional. No parecía haber entre los asistentes ni una bandera navarra, que figura en los actos políticos de todas las formaciones locales – en el caso nacionalista sin corona, pero la misma al fin y al cabo –.

Todo este despliegue icónico-lingüístico deja entrever que Navarra no es nada en el ideario de la derecha más intransigente: una mera esquina de España, sin especificidad ninguna más allá de ser un territorio al que hay que apartar de la ETA, y con un incómodo régimen fiscal que también hay que limpiar. No cabe duda de que estas razones hacen a Vox incompatible con la realidad de Navarra, y muy difícil su integración en un proyecto como Na+, que obligó a Ciudadanos a recular su concepción sobre el régimen foral aquí (que no en Madrid). En cualquier caso, creo que la presentación de este proyecto solo resta votos a la fuerza mayoritaria del territorio, olvida a Navarra como sujeto político y la desnuda hasta convertirla en una provincia aislada y sometida a un desarrollo subyugado e ineficaz. Algo que ni quiera regímenes antidemocráticos consiguieron. ¿No es sorpresivo?

¿Quién suma?

Texto publicado en Diario de Navarra (27-IX-19)
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Fte.: Europa Press.

Se ha sabido que el PP Vasco del moderado Alfonso Alonso se ha lanzado a la búsqueda de acuerdos con Ciudadanos en Euskadi. Busca una coalición a la navarra, que podría llamarse “Vascos Suman”. El intento, 'a priori' fracasado por el cese del negociador naranja, va en la sintonía de Cs de no permitir que los liberales se mezclen (o diluyan) entre populares, los mismos que les comen buena parte del electorado.

Navarra Suma sigue siendo el diamante donde se mira el PP, que olvida importantes detalles. El primero es que Navarra tiene su propio partido referente, UPN, quien siendo de la familia 'popular', tiene absoluta autonomía para decidir su estrategia – de facto es, junto con la testimonial Batzarre, el único cuyo ámbito se circunscribe solo a la Comunidad Foral –. Un papel que el PP Vasco no ha podido nunca soñar, ni siquiera con la fuerza de Mayor Oreja.

Asimismo, ni en las comunidades vasca ni navarra tiene Ciudadanos representación por si mismo. Recordemos que este partido, que concurría solo a las elecciones, nunca obtuvo en Navarra representación directa, ni tampoco en el País Vasco, donde ganó dos concejales y un juntero que perdió durante la pasada legislatura. Es así que Cs se beneficia enormemente con Na+, quien le ha dado tres escaños forales y una senadora. También el PP ganó su senadora con la coalición, si bien sus resultados en solitario han sido escasos. La misma escasez padece el PP Vasco: en las últimas generales pasó de tener dos diputados y un senador a absolutamente nada.

Como se puede comprobar, la frustración del proyecto de Alonso responde más a una inteligente táctica de Albert Rivera, quien no ve, por resultados, capacidad de beneficiarse de una alianza vasca. De ahí la decapitación de su negociador vasco. Asimismo, y sin quererlo, Rivera sitúa al líder del PP en buen lugar: es él quien ha buscado una fórmula conjunta, como quería Casado, pero es Ciudadanos quien le ha dado portazo. Eso convierte a Alfonso Alonso en referente del centro-derecha en Euskadi, salvándole de una alianza que ni él mismo veía clara.

Está por ver cuántos votos le quitarán Ciudadanos y Vox al PP Vasco, sabiendo además que Alonso no puede ni ver a Abascal, y que a mi juicio, es causa de que buena parte del electorado 'popular' vasco haya votado (y vaya a votar) al PNV: no hay que ver la sintonía pactista del PP nacional con la extrema derecha, esa misma que el propio Esparza sacó de Navarra Suma, que no suma sino resta.

La Navarra de Judas

Texto publicado en Diario de Navarra (16-09-2019)
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Fte.: Navarra.com

Quien conoce mínimamente la historia de UPN recordará las palabras de uno de sus principales fundadores, Jesús Aizpún, declarando en el 79 su lema fundacional: “Por muchos esfuerzos que se hagan, la óptica de Madrid no es la misma que de Navarra [...], nosotros queremos que los problemas se resuelvan con la de Navarra”. Por entonces, ex-discípulos navarros de Adolfo Suárez discrepaban en torno a la aprobación de la Transitoria IVª, que los llevó de la escisión de la UCD a la Unión del Pueblo Navarro. Así, y ya en la época de Zapatero, Sanz sermoneaba incansablemente que Navarra no había de usarse “como moneda de cambio” en clara alusión a las intenciones “anatemas” del abertzalismo.

Pues bien: es hoy que la UPN, maridada con PP y Ciudadanos, habla por boca de este último de “devolver Navarra al constitucionalismo” y de condicionar así una “GroKo” a la española para investir a Pedro Sánchez con la abstención de las derechas. O lo que es lo mismo: forzar al PSOE a disolver el actual Gobierno de Navarra –¿no es constitucional(ista)?– y dárselo, cual cabeza del Bautista, a Navarra Suma… ¡Navarra, por unas monedas de plata!

Tal vez aquel gran autonomista que era Aizpún hubiese visto con buenos ojos este trato, ya que lo que movió en mayor o menor medida la creación de UPN fue una entroncada fobia, más o menos justificada, al mesianismo abertzale. Ahora bien: si los “mandamientos” de UPN eran ciertos, no lo es menos que el trato propuesto de Cs (y PP) es un beso de Judas a Navarra, que la detiene como sujeto autónomo y entorpece su gobierno a los ojos de óptica de Madrid.

Por otra parte, volver tildar al ejecutivo de Chivite de “no constitucionalista” es pecado grave: no se puede excomulgar del constitucionalismo a todo lo que no es derecha. O incluir en él a quien, so pretexto de combatir la “herejía nacionalista”, juega con la inmutabilidad del régimen foral/moral navarro. Pues he aquí que la supeditación a Sánchez no viene de boca de Esparza, sino de Rivera, el mismo que goza de representación local como regalo de Na+, y que se permite hablar en nombre de una comunidad a quien echaba del consenso constitucional hasta hace poco, solo por vestirse de un régimen que no le gustaba, y que tampoco gusta a notorios dirigentes ‘populares’.

Las derechas están haciendo aquí demagogia con Navarra, y entorpeciendo la estabilidad de un gobierno que es tan legítimo como legal, pues de no serlo, sus componentes deberían estarían ya presos por saltarse la Ley. Basta ya, por favor, de tanto frentismo.

Concierto democrático

Texto publicado en Diario de Navarra (19-VIII-19)
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Fte.: El Mundo

Con la pugna de poder derivada de las últimas elecciones, tanto prensa como partidos políticos están haciendo peligrosas comparaciones en relación a los diferentes pactos. El primer descalificado es Vox, que desde el momento en que obtuvo una importante representación en el Parlamento de Andalucía está en un dialéctico punto de mira de "cordones sanitarios". Autoridades socialistas lo desdeñan antes que a EH Bildu, a quienes por otra parte ponen al mismo nivel que a los de Abascal. Por contra, las derechas están estigmatizando a Bildu de una manera brutal, en tanto que cualquier pacto, acuerdo o simplemente diálogo con ellos es como tocar a un leproso en la época de Cristo. 

Yo no voy a entrar a valorar cuál es el nivel de similitud o distancia entre los extremos, porque me parece un debate estéril y a la cuerda floja del posicionamiento de cada cual. Por ejemplo, la cuasi-privatización de la Sanidad o Educación, la disolución de las autonomías o la propia derogación de los regímenes forales es defendido por formaciones que se tienen por constitucionalistas, con aquellos preceptos claramente inconstitucionales. No obstante, sí es necesario decir alto y claro que todas las formaciones políticas tienen pleno derecho a estar en los parlamentos, y por ende son susceptibles de operar en democracia. No olvidemos que según el INE, casi 2,6 millones de electores votaron a Vox el 28-A, esto es: el 10,26% del censo electoral. Y en las mismas fechas, y aún con la influencia nacional sobre la del territorio, la izquierda abertzale obtuvo casi un 13% de los sufragios de Navarra – y casi el 17 en el País Vasco –. No hablamos de cifras baladíes en ningún caso, e ignorar unas y otras equivale a borrar del mapa a un nutrido número de personas cuya voz quizá desafine en el concierto democrático. Pero si se forma parte de la orquesta, es necesario asumir el riesgo de cantar con quienes solo gritan, incluso entre ellos mismos. Gracias a este sencillo precepto ya están en marcha diversos parlamentos regionales, incluido el navarro. ¿Hasta cuándo habrá que esperar para que suceda lo mismo en el Congreso?

Huarte. Cuando el sistema parlamentario es una broma

Texto publicado en Diario de Navarra (13-VIII-2019)
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Amparo López
Fte.: Diario de Navarra

La palabra ‘uharte’ – castellanizado ‘huarte’ – significa ‘isla’ en euskera. Una denotación excelente para el escenario que vive desde el mes pasado el pueblo homónimo de Navarra, donde un extraño pacto entre una plataforma independiente y los dos concejales de Na+ hicieron alcaldesa a la única edil socialista, es decir, la última fuerza política del consistorio. El PSN, isla a la deriva en Huarte/Uharte, ha conseguido sin preverlo una alcaldía con una sola concejala, Amparo López, en un pacto de investidura a tres donde el único propósito era apartar del poder a Alfredo Arruiz (EH Bildu), ganador de los comicios con cinco concejales sobre trece. El Grupo Independiente de Huarte (GIH), principal oposición, distaba a uno solo de los abertzales.

No se recuerda nada parecido en democracia. El sistema político español, a través de su forma parlamentaria, supedita toda toma de poder al principio de la mitad más uno, de lo cual se han podido derivar cosas tan curiosas como la reciente moción de censura contra Rajoy. Eso significa que por medio del acuerdo se puede gobernar sin haber ganado las elecciones, cosa harto sabida. Pero es necesario tener un mínimo de altura de miras: no se puede aupar al máximo cargo de responsabilidad política a una fuerza que dista años luz de la primera.

Por otra parte es totalmente ilícito que el partido ganador de toda Navarra manifieste su discrepancia con que la socialista María Chivite le quite la presidencia, después de un caso como el que atañe. No se debe olvidar que Huarte tampoco es una isla: se trata nada menos que del 19º municipio más poblado de la Comunidad, con más de 7 000 habitantes – Navarra tiene casi 300 municipios y casi 650 000 habitantes –. Con todo, que incluso la propia agrupación socialista de Huarte admitiera investir a López como alcaldesa era una irresponsabilidad de cara a los pactos posteriores. ¿Cómo se puede gobernar con una sola representante?

La situación de ahora es novedosa: a raíz de la configuración del nuevo gobierno navarro, López dimite para asumir el cargo de Consejera de Interior. Algunos medios ya han difundido que se trata de una moneda de cambio por el “apoyo” de Bildu a Chivite – no ha habido en ningún caso tal apoyo –. En todo caso, y vista la lluvia de improperios que les han llovido a los socialistas en Navarra y España por formar un gobierno alternativo a la Na+, es evidente que el PSN seguirá su estrategia local: no votar a Bildu bajo ningún concepto, y formar gobiernos alternativos a Na+ con las izquierdas o Geroa Bai, cuyo único concejal huartearra ya ha anunciado que votará a Arruiz, con quien suma seis ediles (los mismos que GIH y Na+). Siendo como es GIH una lista independiente, el PSN no lo tendrá muy difícil para marcar el desempate. Y de paso será una buena oportunidad para lavarse la cara ante algunos medios de comunicación. En todo caso, una jugada mucho más lógica que la anterior. 

La semiótica de lo inútil

Texto publicado en Diario de Navarra (9-VIII-2019)
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Fte.: Blasting News.

Semiótica es el nombre del método que se encarga de descifrar el significado de los signos que forman parte de una sociedad o cultura. Según una de sus ramas, la cultura occidental viene marcada por la dualidad de categorías antagónicas – bueno/malo, justo/injusto, Cielo/Infierno… –, dentro de las cuales se pueden entender la mayoría de sus expresiones. En el caso de la localidad de Etxarri-Aranaz, su festividad del ‘Inutillaren egune’ – Día del Inútil –merece un vistazo semiótico.

El último día de sus fiestas, a principios de agosto, Etxarri rinde homenaje al Inútil – ‘Inutilla’ –, que viene a ser representado por la alegoría poliédrica del ‘fatxa’: figuras de curas (la Iglesia), guardias civiles (Fuerzas de Seguridad) o reyes (Monarquía) son apedreadas en el pueblo. Esta trinidad representa a cuerpo único del Estado, Inutilla, que no sirve para nada. Al lado contrario por lo tanto estaría lo útil, el portador de la única medicina capaz de arreglar a la trinidad español(ist)a: el apedreo. El mismo sistema que Jehová exigía a los judíos para castigar a quienes desobedecían la Ley de Moisés.

Resulta llamativo que en un pueblo civilizado como Etxarri-Aranaz muestre sus malestares con castigos que proceden de la más lejana antigüedad. Fuera de acusarlo, y siguiendo esas leyes éticas que además de la semiótica nos interesan a los analistas, debemos recordarles la importancia de no ejercer sobre nadie el mal que no deseamos para nosotros. Si a las categorías anteriores se las cambia de referente, el juego sigue siendo igual de ‘útil’, sin perder su crueldad. Basta mirar por ejemplo al pueblo sevillano de Coripe abrasando un muñeco de Puidgemont en su última ‘Quema de Judas’, o al de Areso hace 14 años, con dos guardias civiles secuestrando y destrozando a su olentzero, el ‘becerro de oro’. ¡Y porque todavía se privan de apedrear verdaderamente al Rey! O de liquidar al ‘president’, o de quemar en público todos lo referente a la cultura vasca.

Movido por cierto humanismo, quisiera replicar que Inutilla no existe, sino quien piensa distinto, y desde un hipotético acercamiento, a veces puede cambiar de opinión, o que nosotros lo hagamos. El mundo civilizado ha ido descartando el apedreo – y la quema de brujas – a medida que ha jactado de esta realidad. Y de que si se concentra toda la valía de una persona en base a sus creencias, no cabe duda de que todo aquél que no sea como yo sobrará en el mundo. Ése es el principio del apedreo – y de la Inquisición, y de las fosas comunes, y de las dictaduras y del terrorismo  –. ¡De lo inútil!
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Qué resta a Navarra Suma

Texto publicado en Diario de Navarra (3-VIII-2019)
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Fte.: Noticias de Navarra

Buen nombre de marca, excelente imagen, mayoría social considerable y líderes de la oposición nacional de copilotos; UPN lo tenía todo para arrasar con Navarra Suma (Na+), lo que le hizo llegar al podio de las últimas carreras electorales. Así lo escribía en abril en este mismo diario.

Sin embargo, algo le ha restado: su particular forma de sumar. Desde un primer momento era entendible que el enemigo dialéctico fuese el nacionalismo, pero negarse a hablar con cualquier fuerza política fuera del PSN ha sido el clavo que ha pinchado sus ruedas.

La ahora presidenta, María Chivite, no ha hecho más por Navarra que hablar con todos. Hablar, sin rebasar la línea del pacto con EH Bildu; mal que se quiera interpretar, los socialistas evitaron que la izquierda abertzale revalidara su poder en ciudades tan importantes como Pamplona o Estella. Y lo hizo negándole a la derecha su favor – el voto de izquierdas que ganó venía de Podemos –, pero sin dárselo a Bildu. Que hoy Enrique Maya sea alcalde de la capital se lo debe en gran medida al PSN. No obstante, Chivite entendió que su militancia le pedía un gobierno de izquierdas, y así ha sido: el actual ejecutivo es sobre todo social, con una sola coalición nacionalista, en un redil moderado por Uxue Barkos. Todos han concurrido en acatar el régimen navarro, y por tanto la Constitución. Pero Na+, quien siguiendo la estela de sus grandes socios nacionales ha dinamitado todo cauce de entendimiento con quienes le son incómodos, ha cometido un pecado: ver al diferente como enemigo. Y hacerle la guerra.

Es comprensible que aún existan reticencias a hablar con la izquierda abertzale – por cierto, hegemónica en el norte de la Comunidad –. ¿Pero qué impide hacerlo con Geroa? ¿O con Izquierda-Ezkerra? ¿O con Podemos? ¿No es cierto que Bildu ha votado contra Chivite en primera ronda, y en parte en la segunda? ¿No lo es que el Parlamento navarro es multicolor?

“Soy la presidenta nacionalista de una Navarra que no lo es”, declaraba la dirigente de un gobierno sustentado sobre una base de izquierda morada, dueña del Parlamento, y apoyos puntuales de abertzales y socialdemócratas. Del mismo modo, la comunidad vecina se sustenta gracias a la colaboración del PNV con el PSE/PSOE, dando lugar a un gobierno más vasquista que nacionalista. Ése es el éxito de las sociedades plurales, y en concreto de aquélla, donde hasta se han aprobado presupuestos entre socialistas, populares y nacionalistas.

Na+ debe entender este principio, y abrir el sumatorio. Más si cabe en una comunidad que lo mínimo que necesita son apartheids. O Napartheids.

Menú del PSN

Texto publicado en Diario de Navarra (30-VII-2019)
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Fte.: Propia.

Si todo va como se espera, pronto María Chivite probará el plato de la presidencia socialista en La Comunidad Foral de Navarra. Como mujer, siendo la segunda después de Yolanda Barcina, y como socialista, siendo la tercera después de Javier Otano (IVª legislatura). Todo un hecho histórico, atendiendo al recorrido del PSN, que perdió sabor con aquél, y desde tiempos de Roberto Jiménez tanto más, cuando después de apuntar a Barcina con una moción de censura, le salió el tiro por la culata, y acabó por apoyar en el 2011 a su enemigo, en un gobierno de coalición al que sumaba dos balas (diputados) menos que en el 2007. Es más: fue aquél el año en que el PSN de Fernando Puras tocaba el Cielo con 12 diputados, uno más que ahora, y aunque quedó tercero, Puras planeaba presidir la Comunidad junto con la extinta NaBai e IU. Previamente ya habría gobernado Otano con la CDN de Alli y EA, ahora parte de EH Bildu. Pero el PSOE de Zapatero rechazó los planes de Puras y de Jiménez, y ambos acabaron apoyando a UPN. La Casa del Pueblo pierde clientela comicio tras comicio.

Es así que Chivite tomó en el 2014 las riendas de un PSN devorado por Podemos, un PSOE en constante vigilancia y (casi) nada de poder local. Y he aquí que socialismo, de naturaleza laica, cree ahora en los milagros: Pedro Sánchez gana una moción de censura, los ‘susanistas’ quedan fuera, Podemos se derrumba, y la izquierda no abertzale opta por volver a votar con puño y rosa. Algunos no dimos crédito.

Yo personalmente escribí en repetidas ocasiones que si los ‘cocidos madrileños’ no estaban al punto, Chivite acabaría cocinando con Na+. No hemos llegado al primer plato: la afiliación vuelve a mandar en el PSN, sirviéndole un 90% de los sufragios para su menú de gobierno con Geroa, Podemos e I-E. Recordemos que la afiliación de UPN tuvo un 70% de aprobación para su ensalada con PP y Ciudadanos, lo que también les ha dejado con hambre de votos. Chivite es chef de su cocina.

Tampoco se debe perder de vista lo evidente: Sánchez ha allanado la carrera a Chivite, que si ha ganado votos en Navarra ha sido por el toque de izquierda del PSOE, y la pimienta del votante ‘podemita’. Además, tanto en Madrid como en la comunidad vecina del Oeste, los socialistas frecuentan los ‘batzokis’; y en la del Este, han logrado los apoyos de nacionalistas e izquierdas para un Lambán a la aragonesa.

Nos disponemos pues a degustar una Navarra fiel al marco jurídico actual, primordialmente castellanohablante pero con toques euskaldunes, plural y atenta a las necesidades sociales de comensales vulnerables. Y lo más importante: en plato de un autogobierno milenario al que por fin se adapta el PSN, que es hoy más autónomo (y autonomista) que nunca. 

Otra vez de banderías

Texto publicado en el Diario de Navarra (6-VII-2019).
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Fte.: Diario de Navarra

El intento de despliegue de la ikurriña en Sanfermines por ediles de Geroa Bai y EH Bildu me resultaba del todo previsible: una manera un tanto tosca de decir “aquí estaba yo antes”, haciéndose notar en medio de un acto donde sabían perfectamente que el gesto sería polémico. Casi tanto como mostrar una bandera de España en el balcón del Ayuntamiento de Leitza en pleno chupinazo de San Tiburcio.

Estos gestos, aunque no merecen una retirada policial, sí requieren de una reflexión sobre su efectividad. Está claro que buena parte de la población de Navarra simpatiza con la bandera de origen sabiniano, que traspasa la muga nacional y campa en las instituciones vascofrancesas con total naturalidad. Pero aún lo es más que una mayor parte puede prescindir de ella, con diversos grados de antipatía. Fuera ya del debate de si debiera o no lucir en nuestros balcones institucionales – porque en los particulares nada más hay que discutir –, cabe preguntarse si por encima del derecho de sacarla, no hay en su uso una manifiesta intención de hacerse notar, en medio un entorno político ahora capitalizado por quienes son más partidarios de esconderla que de lucirla. Muy a la contra de lo que hacía la corporación anterior, que la sumaba a las ya vigentes.

Pienso que sin duda Geroa, Bildu y quien así lo desee tiene derecho a usar la bandera vasca y mostrarla donde quiera, así como lo tienen otros usar la rojigualda, tricolor o LGTBI si se me apura. Ahora bien: si el objetivo era felicitar las fiestas desde el respeto y la no confrontación, con la enseña de Pamplona y si acaso la de Navarra bastaba. Aunque de no haber hecho lo anterior, no habría habido repercusión mediática, que es lo más valioso que les queda a quienes ya no ostentan el gobierno. Gora San Fermin.

Lo que era de esperar

Texto publicado en Diario de Navarra (16.VI.2019)
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Fte.: Navarra.com (El Español)

Era de esperar: las fuerzas del Cambio (ya consumadamente pasado) no han resistido, y el socialismo navarro no ha cumplido posiblemente las expectativas de los antiguos ‘podemitas’ que lo votaron: ni una sola alcaldía para EH Bildu o Geroa Bai contando con el PSN, quien después de acaparar cuota mediática en Navarra y España, ha optado por hacer cosas tan llamativas como votarse a sí mismo en Pamplona –a ocho concejales de distancia con Navarra Suma (Na+) y a dos de Bildu–, o en Estella, donde no sumaba más que tres. La escasa autoridad moral –y aritmética– con la que se han votado, facilitando la alcaldía de las derechas por mayoría simple, y la forma en que después han enfeado a la oposición decretando que su ‘cruzada’ contra la derecha no ha sido posible porque ni Bildu ni GBai han querido apoyarla, se asemeja a los mejores episodios de la novela del Dr. Jekyll. Más aún habiéndose servido de las mayorías otorgadas por Na+ e independientes en localidades como Huarte, donde el PSN no sacó más que una concejala, que es ahora sorpresivamente alcaldesa... Explicar estas jugadas tanto a sus votantes como a toda la ciudadanía no va a ser sencillo, y más habiendo crecido a costa de la izquierda rupturista que venía de Podemos.

Con todo, este tipo de sucesos deben llevar al votante medio a entender dónde se sitúa cada cual respecto a los problemas. Si en Navarra el ‘problema’ dominante es la identidad, también es necesario comprender que el posicionamiento de la izquierda socialista es la Constitución, y que por lo tanto, poco o nada tiene que pactar con “los vascos” (Bildu, GBai o el propio I-E), aunque lo declaren o insinúen. Chivite, como así Esporrín y antes Jiménez, se sienten mucho más cómodos compitiendo, pero a la vez ayudando, a partidos cuyos principios políticos son como los suyos, aunque desde la derecha. Más todavía que con otros a quienes no se parecen en nada, ni por la pretensión anexionista ni por el modelo social que desean. Esto debe quedar claro desde ayer, y sobre todo de cara a la conformación del nuevo ejecutivo regional: ni “progreso” es abrirse a pactar con abertzales, ni “izquierda” supone cohesión de diferentes, ni nacionalismo es sinónimo de ETA –aunque todo esto, según en qué sectores, sea discurso estéril–. PSN es PSOE, y hará en Navarra lo que dicte el PSOE. Lo demás, son proyectos que ni existen ni concuerdan con la realidad navarra, hoy por hoy, y como en décadas, foral y constitucionalista.

NA+, entre medios y pactos

Texto publicado en Diario de Navarra
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Que la guerra por la estabilidad de pactos en España se esté librando en gran medida en Navarra resulta emocionante. No es la primera vez que el nacionalismo vasco acuña el concepto de “Nafarroa cuestión de estado”, con cierta bilis. Y es cierto que parte de la estrategia del constitucionalismo en el Norte se libra aquí, porque como ya he dicho en alguna otra carta, existen ‘in situ’ dos comunidades, y lo que se haga en la clave de la una influye a la otra. De otro modo: lo que se haga en clave vasquista influye en la españolista, y viceversa.

Hasta ahora he dedicado palabras a los socialistas y vasquistas/nacionalistas, y hoy pongo el acento sobre Navarra Suma, que creo, los medios nacionales no han entendido. Si bien la batuta de NA+ la tiene la UPN, hablamos de una coalición de centro-derecha que incluye a Ciudadanos (Cs) y PP, y esto no se puede pasar por alto: el navarrismo nunca ha tenido tan buenos resultados como ahora porque ha sumado con aquéllos, si bien hay que entender que ni Cs ni PP son, desde la óptica regional, navarristas; miran a Madrid, y sus líderes ya han decretado que sus partidos no investirán a Sánchez, con la excepción de UPN, quien ha manifestado su intención de abstenerse en base a lo que haga Chivite aquí. Los medios juegan con la economía verbal: dicen que Javier Esparza habla por NA+, pero NA+ es más que UPN: los dos diputados que envió Navarra al Congreso por dicha coalición son regionalistas (Sayas y García Adanero), pero de los tres al Senado solo uno lo es, siendo las otras dos de Cs (Ruth Goñi) y PP (Salanueva). Obviamente, Esparza solo habla en nombre de dos en el Congreso.

También para el caso de Pamplona he leído en algún que otro diario que es UPN quien “roza con los dedos la mayoría absoluta” del consistorio, cuando de los 13 concejales de la formación uno de ellos es del PP (Carmen Alba) y otro de Cs (Sesma Urzaiz). A ellos les debe la coalición parte de su subida, de diez a trece, además de al desmoronamiento de Podemos/Aranzadi, del que ya he hablado en otra ocasión.

Ahora solo queda observar si a Sánchez le sale más rentable atender a Esparza o a Aitor Esteban, quien lleva detrás cinco diputados nacionalistas al Congreso. Eso sí: es la primera vez desde las elecciones que se oye algo al primero, eclipsado por los potentes líderes mediáticos Casado y Rivera, que curiosamente, son aquí muy poca cosa.

La derecha unida

Texto publicado en Diario de Navarra (11-VI-19)
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El diario La Vanguardia ha publicado recientemente una infografía que ilustra la hipótesis de quién hubiera ganado las Generales en caso de que ‘la derecha’ –entendida como tal el trinomio PP-Ciudadanos (Cs)-Vox– se hubiese presentado en un único bloque –para que nos entendamos en Navarra, una especie de ‘España Suma’ (ES+)–. Según el resultado, que se basa en los datos del 28-A, nuestra ES+ habría ganado en todas las provincias excepto en el País Vasco, en que lo haría el PNV, y en Cataluña Esquerra, excepto en la provincia de Barcelona, socialista.


Personalmente desconfío un tanto de este tipo de estudios por parecerme algo populistas, pues nadie sabe qué razones pueden aupar hasta el último momento a un partido u otro al poder –nadie esperaba hace dos años escasos que el ganador de estas generales sería el PSOE–. Además, creo que el reportaje resulta ingenuo con Navarra, donde el referente del centro-derecha es UPN, y no PP. Quien desee comprobarlo, le basta observar que de los 20 diputados de NA+ al Parlamento Foral solo dos son de Cs y otro par del PP, partidos que además que disputaban los mismo escaños de haber ido separados, por no hablar de Vox, que no ha obtenido aquí ninguna representación.

Empero, el gráfico de La Vanguardia deja claro que en todas las provincias se vota en clave similar –lo que podríamos llamar decimonónicamente la “España uniforme”–salvo en Cataluña y la “España foral”–en los términos anteriores–. Esto deja claro algo que ya se vislumbraba desde la Transición y no ha cambiado desde entonces, y es que de federalizar el país, como proponen las izquierdas, debería hacerse solo con Euskadi y Cataluña, manteniendo Navarra como comunidad foral, y replanteando la autonomía del resto de las regiones en una más modesta clave descentralizada, al menos si se desea mantener el equilibrio económico y estructural del Estado. Esta evidencia deberá ser acometida por derechas o izquierdas antes o después si se quiere regularizar la administración y llegar al 2020 a déficit 0, algo para lo que de nuevo vamos tarde.
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Relacionado con: Recentralización y déficit

Efecto Esporrín

Texto publicado en el Diario de Navarra (31.V.2019)
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Una de las más divertidas escenas del 26-M en Pamplona fue una pletórica Maite Esporrín alagándose de los resultados de su lista, que ganó dos concejales, al grito de “Agur, Asiron!”. Eso sí: los socialistas quedaron terceros, engordando su opción con los votos de las extintas Aranzadi (Podemos) e I-E, que solo le permitieron superar a Geroa Bai.


Resulta curioso que ahora Esporrín haya gritado a los cuatro vientos que siendo tercera se presentará a la alcaldía. Pero para que ella salga, es necesario que Bildu le vote, cosa que no parece importarle mucho, ni tampoco a Asirón, que sigue soñando con una Iruña de izquierdas. No así los socialistas de Navarra y España, quienes ya han advertido a Esporrín que “Agur” se dice una vez, y no quieren a Bildu cerca.

Resulta ilógico también que la tercera fuerza del consistorio se vea con fuerza para liderar el ayuntamiento, en una postura riveriana que aúpa a los últimos no por su fuerza real, sino por la imagen que chupan de los medios.

Mi conclusión es clara: Maite Esporrín quiere aprovechar el efecto Sánchez y la casi muerte de Podemos en Navarra para dar visibilidad a su partido, aunque ello le suponga sagaces estratagemas como pasar del agur al kaixo con Asirón por un día. No sería extraño que las llamadas fuerzas del cambio se aliaran ahora para elevar a Esporrín al poder, y que se coma ella el muerto de gobernar haciendo pactos con quien pueda, aún bajo la vigilancia de una poderosa Navarra Suma (Na+) que también le ha robado votos. Una estrategia que va más por la vía de la imagen que de la efectividad, muy condicionada por lo que haga Chivite, que como ya he razonado en este diario, consistirá muy probablemente en dejar gobernar a Na+.

Entretanto, ganar cuota mediática es algo que el PSN agradecerá después de cuatro años de letargo, en la que ahora marcará los tiempos de un gobierno que se avecina constitucionalista. Y de derechas.

Navarra Cuadra

Texto publicado en el Diario de Navarra (27.V.2019)
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Como ya escribía en este mismo diario hace un mes escaso, Navarra se encuentra ante un escenario de gobernabilidad interesante, donde la llave la tiene, como entonces decía, el PSN. La opciones, no muchas: o un gobierno en minoría de socialistas con Geroa Bai, abocado a los pactos puntuales con EH Bildu, o facilitar la investidura de Esparza, a quien como buen estratega, la coalición Navarra Suma (Na+) le ha salido bien (así lo preví hace también un mes en este diario).

En realidad, Navarra no ha cambiado prácticamente nada en estos cuatro años. El vasquismo y nacionalismo siguen teniendo el mismo número de escaños: nueve para GBai, y ocho para Bildu. Por otra parte, UPN suma los mismos que entonces, 16, junto con dos del PP, y uno más venido del voto disperso de Ciudadanos y abstencionistas (en total, los 19 de Na+). La ingente crecida del socialismo local se explica por un derrumbamiento de Podemos (que ya no era tal, sino un siamés de dos facciones en guerra) y la huída de su voto a una alternativa sólida de izquierdas, alimentada con la buena figura de Sánchez. Si el PSN tenía siete asientos hace cuatro años, ahora recibe otros cuatro de aquéllos, que se quedan en dos. No se debe olvidar que parte de la afiliación del partido morado en Navarra venía del PSN, Ainhoa Aznárez entre otros. Todo cuadra.

Las alternativas actuales de Chivite no son muchas, pues de erigirse presidenta deberá pactar necesariamente con Bildu, cosa que desde Ferraz ya le han denegado. Con GBai y lo que queda de Podemos, no dan las cifras. No le queda pues mucho más que otorgar un “laisez faire” Esparza, quien debería reinar en solitario y entenderse puntualmente con socialistas o vasquistas. Eso, si no se daña demasiado la imagen de izquierdas que Sánchez quiere dar en España, por lo que probablemente, la corona se se le facilitará con una discreta abstención, como ya se hizo con Barcina y anteriores.

Esparza, buen estratega

Texto publicado en Diario de Navarra (26.IV.2019)

Fte.: Diario de Navarra

Como se preveía desde el principio, la coalición Navarra Suma (NA+) ha dado buenos frutos: UPN, de cuyo partido eran los dos primeros en la lista de NA+, vuelve a enviar dos parlamentarios al Congreso tras haber logrado casi 110.000 votos, que también le ha permitido un senador. Se había criticado esta coalición por incluir entre sus socios preferentes a Ciudadanos (Cs), partido díscolo con el régimen foral, y quien encabezaba la lista de NA+ al Senado, cámara territorial que como se sabe no goza de excesiva relevancia constitucional. Finalmente Ruth Goñi (Cs) será también senadora por Navarra, aunque la voz cantante de la Comunidad, tanto en el Congreso como en Senado, la seguirán teniendo los regionalistas, que han evitado la huida de votos a otras formaciones de derecha y han concentrado el voto a diestra en una candidatura que también ha impedido al nacionalismo vasco catapultarse a las Cortes por Nafarroa –objetivo enunciado de manera explícita–.

Guardaban los de Esparza el compromiso de votar también a Rivera como presidente español si se presentaba a la investidura, cosa harto imposible por pronóstico y resultados; esquivaban así el compromiso histórico de votar al PP, partido que ha sobresalido por su radicalidad y corrupción, y limpiar su imagen con una derecha más “blanca”, aun a costa de poner en cierto riesgo una foralidad que por el momento no parece que será discutida. Se puede decir así que la estrategia de Esparza ha sido muy buena, si bien dudo de que les aporte los mismos resultados a escala local, donde el distinto criterio de voto y los compañeros de viaje pueden jugarle alguna mala pasada. Eso sí: sin gran estorbo de un PSN, que aunque ha ampliando su votos en las generales, no será rescatado de nuevo por Sánchez en unos comicios donde solo mandará Chivite. Queda por ver el próximo tablero de juego.